Como experto en salud digestiva, he visto de primera mano cómo una afección como la hernia de hiato puede generar gran confusión y preocupación. Es una condición en la que una parte del estómago se desliza hacia el tórax a través de una abertura en el diafragma, y sus síntomas, como la acidez, el reflujo, el dolor en el pecho o la dificultad para tragar, a menudo se confunden con otras dolencias. Por eso, he preparado esta guía esencial para que entiendas a fondo sus manifestaciones, aprendas a identificarlas y sepas cuándo es crucial buscar ayuda médica.
Reflujo, ardor y dificultad para tragar: Identifica los síntomas principales de la hernia de hiato.
- La hernia de hiato es cuando parte del estómago se desplaza hacia el tórax, siendo común en mayores de 50 años.
- Los síntomas más frecuentes incluyen acidez, reflujo gastroesofágico, regurgitación de alimentos y dificultad para tragar.
- El dolor en el pecho, a veces confundido con problemas cardíacos, es otra manifestación común.
- Síntomas menos conocidos abarcan tos crónica, eructos frecuentes, gases e incluso dolor de espalda irradiado.
- Signos de alarma como vómitos con sangre o dificultad severa para tragar o respirar requieren atención médica urgente.
- Existen diferentes tipos de hernia, siendo la por deslizamiento la más común y la paraesofágica la de mayor riesgo.
¿Qué es exactamente una hernia de hiato y por qué es tan común?
Una hernia de hiato se produce cuando la parte superior de su estómago se protruye, o "empuja", a través de una pequeña abertura en el diafragma (el músculo que separa el pecho del abdomen) hacia la cavidad torácica. Es una afección sorprendentemente común, y en mi experiencia, la vemos con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años. Factores como el envejecimiento natural, la obesidad y el tabaquismo pueden debilitar los tejidos y aumentar la presión abdominal, favoreciendo su aparición.
Los 5 síntomas más frecuentes que no deberías ignorar
Cuando hablamos de hernia de hiato, hay un conjunto de síntomas que son los más característicos y que, sin duda, merecen nuestra atención. Si experimenta alguno de ellos de forma recurrente, es una señal para que consulte a un especialista:
- Acidez y reflujo gastroesofágico (pirosis): Esta es la queja más común. Se siente como una sensación de ardor en el pecho, a menudo justo detrás del esternón. Lo característico es que suele empeorar al agacharse, al levantar objetos o al acostarse, ya que estas posturas facilitan el regreso del contenido ácido del estómago al esófago.
- Regurgitación: Es el retroceso de alimentos o líquidos a la boca sin que haya náuseas ni un esfuerzo de vómito. Puede ser muy desagradable y, en ocasiones, incluso puede notar un sabor amargo o ácido.
- Dificultad para tragar (disfagia): Algunos pacientes describen una sensación de que la comida se "atasca" en el pecho o en la garganta al tragar. Esto ocurre porque la irritación constante del esófago o la propia hernia pueden dificultar el paso de los alimentos.
- Dolor en el pecho o en la parte alta del abdomen: Este dolor puede ser una de las manifestaciones más preocupantes, ya que, como veremos, puede confundirse fácilmente con un problema cardíaco. Generalmente, se siente como una presión o ardor y puede irradiarse.
- Sensación de saciedad temprana: Es posible que se sienta lleno muy rápidamente, incluso después de haber comido solo una pequeña cantidad. Esto se debe a que una parte del estómago está desplazada y su capacidad de expansión se ve comprometida.
El mapa del malestar: ¿Cómo diferenciar el dolor de una hernia de hiato de un problema cardíaco?
Uno de los mayores desafíos y fuentes de ansiedad para mis pacientes es la confusión entre el dolor en el pecho causado por una hernia de hiato y el de un problema cardíaco. Entiendo perfectamente esta preocupación, ya que ambos pueden presentarse de forma similar. Sin embargo, el dolor de la hernia de hiato suele tener características distintivas: a menudo se asocia con el reflujo, aparece o empeora después de comer, al agacharse, al levantar objetos o al acostarse. Por el contrario, el dolor cardíaco suele estar más relacionado con el esfuerzo físico y puede ir acompañado de otros síntomas como sudoración, mareos o dolor que se irradia al brazo izquierdo o la mandíbula. No obstante, quiero ser muy claro: ante cualquier dolor en el pecho, es fundamental buscar evaluación médica de inmediato. Solo un profesional puede realizar un diagnóstico diferencial preciso y descartar condiciones graves.
Síntomas menos conocidos: Cuando la hernia de hiato va más allá del ardor
Aunque la acidez y el reflujo son los protagonistas, la hernia de hiato puede manifestarse de formas que quizás no esperaría. Estos síntomas menos comunes son igualmente importantes para un diagnóstico completo.
Tos persistente y carraspera: Cuando el reflujo ataca tu garganta y pulmones
Es sorprendente para muchos pacientes, pero el reflujo ácido no solo afecta el esófago. El ácido que asciende puede irritar la garganta y las vías respiratorias, provocando síntomas como una tos crónica inexplicable, carraspera constante, laringitis (inflamación de la laringe) o incluso el agravamiento de un asma preexistente. Si su médico ha descartado otras causas pulmonares o alérgicas, el reflujo podría ser el culpable.
¿Por qué tengo tantos gases y eructos? La conexión con la hernia hiatal
La alteración anatómica que supone una hernia de hiato puede afectar la función normal del esfínter esofágico inferior, que es la válvula que impide que el aire y los alimentos regresen del estómago. Esta disfunción puede facilitar la entrada de aire al estómago al tragar, lo que a su vez se traduce en eructos frecuentes y una mayor sensación de hinchazón y gases. Es una molestia común que mis pacientes me refieren.
Dolor de espalda y hernia de hiato: ¿Existe una relación real?
Aunque el dolor de espalda no es un síntoma directo de la hernia de hiato, no es raro que algunos pacientes refieran molestias, especialmente en la zona media o alta de la espalda. Esto puede explicarse porque la presión que ejerce el estómago desplazado o la irritación del esófago pueden irradiar dolor a estas áreas cercanas. Es un dolor que a menudo se describe como sordo o persistente y que puede variar con las comidas o las posturas.
La extraña sensación de tener un "nudo" en la garganta (globo faríngeo)
Algunos pacientes experimentan una sensación persistente de tener un "bulto" o "nudo" en la garganta, conocida médicamente como globo faríngeo. No hay una obstrucción física, pero la sensación es muy real y molesta. Aunque puede tener múltiples causas, la irritación crónica del esófago por el reflujo asociado a la hernia de hiato es una de las explicaciones más comunes que he encontrado en mi práctica.
Señales de alarma: ¿Cuándo buscar atención médica urgente?
Si bien la mayoría de los síntomas de la hernia de hiato no son una emergencia, hay ciertas señales que indican una complicación grave y requieren atención médica inmediata. No las ignore.
Señales de alerta: Vómitos con sangre o heces oscuras
Quiero enfatizar la importancia de estas señales: los vómitos con sangre (que pueden parecer posos de café) o la presencia de heces negras y pegajosas (conocidas como melenas) son indicativos de un posible sangrado digestivo. Esto es una emergencia médica que requiere atención urgente e inmediata. Podría ser una úlcera, una erosión o, en casos raros, una complicación de la propia hernia. No espere, acuda a urgencias.
Dificultad severa para tragar o respirar: No esperes más
Si experimenta una dificultad severa y repentina para tragar (disfagia severa) o una falta de aire (disnea) que no puede explicar, especialmente si se siente oprimido en el pecho, debe buscar atención médica de inmediato. Una hernia de hiato muy grande puede, en casos extremos, presionar los pulmones o el corazón, o incluso estrangularse, lo cual es una situación que pone en riesgo la vida y necesita una intervención rápida.
Tipos de hernia de hiato: Diferencias y sus síntomas
No todas las hernias de hiato son iguales. Conocer los diferentes tipos nos ayuda a entender mejor los riesgos y las manifestaciones específicas de cada una.
Hernia por deslizamiento: La forma más habitual y sus síntomas característicos
La hernia por deslizamiento es, con diferencia, la forma más común, representando más del 95% de todos los casos. En este tipo, la unión entre el esófago y el estómago (conocida como cardias), junto con una porción de la parte superior del estómago, se desliza hacia arriba, entrando en el tórax a través del hiato diafragmático. Esta es la que típicamente se asocia con los síntomas más conocidos de reflujo gastroesofágico, como la acidez y la regurgitación, debido a que el esfínter esofágico inferior pierde parte de su función de barrera.
Hernia paraesofágica: Menos común pero con mayores riesgos
La hernia paraesofágica es mucho menos frecuente, pero es la que más me preocupa como médico debido a sus mayores riesgos. En este caso, el cardias (la unión esófago-estómago) permanece en su lugar normal, pero una parte del estómago (generalmente el fundus) se desliza hacia el tórax, colocándose junto al esófago. El peligro aquí radica en que esta porción del estómago puede quedar atrapada y estrangularse, lo que significa que su suministro de sangre se interrumpe. Esto es una emergencia médica grave que requiere atención inmediata y, a menudo, cirugía urgente para evitar daños tisulares irreversibles.
Factores que empeoran los síntomas y cómo manejarlos
Más allá del diagnóstico, comprender qué agrava los síntomas de la hernia de hiato es clave para un manejo efectivo y para mejorar su calidad de vida. Hay varios factores que, en mi experiencia, influyen significativamente.
La influencia de tu dieta: Alimentos que deberías evitar si tienes hernia de hiato
La dieta juega un papel crucial en el manejo de los síntomas de la hernia de hiato. He visto una y otra vez cómo ciertos alimentos pueden desencadenar o empeorar el reflujo. Es fundamental evitar comidas copiosas, especialmente antes de acostarse, ya que llenan el estómago y aumentan la presión. Además, hay alimentos específicos que suelen agudizar el reflujo y que, en general, recomiendo moderar o eliminar:
- Café y otras bebidas con cafeína: Pueden relajar el esfínter esofágico inferior.
- Chocolate: Contiene sustancias que relajan el esfínter.
- Cítricos y zumos ácidos: Su acidez puede irritar el esófago.
- Tomate y productos derivados: También son muy ácidos.
- Menta y hierbabuena: Aunque parezcan relajantes, pueden relajar el esfínter.
- Alimentos grasos y fritos: Tardan más en digerirse, aumentando el tiempo que el ácido puede refluir.
- Comidas picantes: Pueden irritar directamente el esófago.

Ansiedad y estrés: El círculo vicioso que intensifica el malestar
La relación entre la ansiedad y la hernia de hiato es un tema que abordo con frecuencia en mi consulta. Es importante aclarar que la ansiedad no causa la hernia, pero sí puede agravar sus síntomas de manera significativa. El estrés y la ansiedad pueden aumentar la sensibilidad al ácido en el esófago y alterar la motilidad digestiva, haciendo que los episodios de reflujo se sientan más intensos o frecuentes. A su vez, vivir con síntomas crónicos y molestos puede generar un ciclo de ansiedad, lo que empeora aún más la situación. Es un verdadero círculo vicioso que requiere un enfoque integral.¿Embarazo o sobrepeso? Cómo la presión abdominal agrava los síntomas
Dos condiciones que he observado que aumentan drásticamente la presión dentro del abdomen son el sobrepeso/obesidad y el embarazo. Esta presión extra empuja el estómago hacia arriba, facilitando que la parte superior del mismo se deslice a través del hiato diafragmático o que el reflujo sea más frecuente y severo. En el caso del embarazo, los síntomas suelen mejorar después del parto, pero en el sobrepeso, la pérdida de peso es una de las intervenciones más efectivas para aliviar el malestar.
Diagnóstico de la hernia de hiato: Las pruebas clave
Para confirmar la presencia de una hernia de hiato y entender su alcance, los médicos contamos con varias herramientas diagnósticas. Estas pruebas nos permiten "mirar" el problema desde dentro y evaluar la función esofágica.
Endoscopia y radiografía con bario: Mirando el problema desde dentro
Las pruebas principales y más comunes para confirmar el diagnóstico de una hernia de hiato son la endoscopia digestiva alta y la radiografía con contraste de bario (esofagograma). En la endoscopia, un tubo delgado y flexible con una cámara se introduce por la boca para visualizar directamente el esófago, el estómago y el duodeno, permitiendo al médico ver la hernia y cualquier daño en el esófago causado por el reflujo. La radiografía con bario, por su parte, consiste en beber un líquido que recubre el esófago y el estómago, haciendo que se vean en las radiografías, lo que permite observar el deslizamiento del estómago a través del diafragma.
Manometría y pHmetría: Evaluando la función de tu esófago
Aunque la endoscopia o la radiografía confirman la hernia, la manometría esofágica y la pHmetría de 24 horas son pruebas cruciales para evaluar la función del esófago y la exposición al ácido. La manometría mide la fuerza y la coordinación de las contracciones musculares del esófago y la presión de los esfínteres, ayudándonos a entender si el esófago está funcionando correctamente. La pHmetría, por otro lado, registra la cantidad de ácido que refluye desde el estómago hacia el esófago durante un período de 24 horas, lo que es invaluable para correlacionar los síntomas con los episodios de reflujo ácido. Ambas pruebas son fundamentales para planificar el tratamiento más adecuado, especialmente si se considera la cirugía.
Opciones de tratamiento para la hernia de hiato: Vive mejor
El objetivo principal del tratamiento es aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, esto se logra con cambios en el estilo de vida y medicamentos. La cirugía se reserva para situaciones específicas.Cambios en el estilo de vida que marcan una gran diferencia
He comprobado que muchos de mis pacientes experimentan una mejora significativa de sus síntomas simplemente adoptando hábitos de vida más saludables. Estas son mis recomendaciones clave:
- Perder peso: Si tiene sobrepeso u obesidad, incluso una pérdida modesta puede reducir la presión abdominal y aliviar el reflujo.
- Elevar la cabecera de la cama al dormir: Colocar bloques de 15-20 cm bajo las patas de la cabecera de la cama (no solo usar almohadas) ayuda a que la gravedad mantenga el ácido en el estómago.
- Evitar comidas copiosas o picantes antes de acostarse: Cene ligero y al menos 2-3 horas antes de ir a la cama.
- No acostarse inmediatamente después de comer: Espere al menos 2-3 horas para permitir la digestión.
- Usar ropa holgada: Evite prendas ajustadas en la cintura que puedan aumentar la presión abdominal.
- Dejar de fumar: El tabaco debilita el esfínter esofágico inferior y aumenta la producción de ácido.
Tratamientos farmacológicos: Cómo te ayudan los medicamentos a controlar el reflujo
Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, los medicamentos son una herramienta muy eficaz para controlar los síntomas. Los más comunes que prescribo son:
- Antiácidos: Proporcionan un alivio rápido y temporal al neutralizar el ácido estomacal. Son ideales para un alivio ocasional.
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP): Son los medicamentos más potentes para reducir la producción de ácido en el estómago. Fármacos como el omeprazol, lansoprazol o pantoprazol, tomados regularmente, pueden curar la esofagitis (inflamación del esófago) y controlar el reflujo a largo plazo.
Es importante usar estos medicamentos bajo supervisión médica, ya que su uso prolongado puede tener implicaciones.
¿Cuándo es necesaria la cirugía? Soluciones para los casos más complejos
La cirugía para la hernia de hiato, generalmente una funduplicatura (donde se envuelve la parte superior del estómago alrededor del esófago para reforzar el esfínter), se reserva para casos específicos. En mi experiencia, la consideramos cuando los síntomas son graves y no responden adecuadamente al tratamiento conservador (cambios en el estilo de vida y medicamentos), o cuando existen complicaciones como una hernia paraesofágica con riesgo de estrangulación, sangrado persistente o esofagitis severa que no mejora. La mayoría de estas cirugías se realizan por laparoscopia, lo que implica una recuperación más rápida y menos invasiva.